Anda, Sandra, ayuda a nuestros sufridos/as familiares/as porque no se aclaran con la ciudad que hemos visitado. La última pista:
miércoles, 30 de marzo de 2011
ADIVINA, ADIVINANZA
Anda, Sandra, ayuda a nuestros sufridos/as familiares/as porque no se aclaran con la ciudad que hemos visitado. La última pista:
viernes, 25 de marzo de 2011
¿Dónde estoy?
jueves, 24 de marzo de 2011
YA TENEMOS UN MASTER EN TRANSPORTE PUBLICO!!!
Ay, que estamos henchidos de gozo: nos han dado un master en transporte público por la Universidad de Seattle!!! Que cómo ha sido eso? Por haber sobrevivido al último atracón de intermodalidad (la combinacion de medios de transporte, vaya). Lo contamos poco a poco.
Todo ocurrió el pasado lunes, 21 de marzo. Nos levantamos a las 6:30 (qué pereza!) y a las 8:10 ya estábamos subidos en nuestro querido bus 159. Media hora después cogíamos el SkyTrain rumbo a Downtown, donde cambiamos a la otra línea del SkyTrain rumbo al aeropuerto. A ver, los que vais a venir a visitarnos en abril y mayo (van a ser dos meses moviditos) ya podéis coger apuntes porque no me gusta repetir mil veces las cosas, QUEDA CLARO??? En Bridgeport (una parada del SkyTrain) nos bajamos para coger el segundo bus de la mañana en dirección a Tsawwassen, el pequeño puerto de donde se toman los ferries. Bueno, punto y aparte porque me estoy cansando con tanto viaje.
Sin tiempo que perder, del bus enlazamos directamente con el ferry de las 11:00 a Victoria (Isla de Vancouver). Las peques estaban emocionadas. El recorrido del ferry es impresionante entre islas preciosas, cabañas de madera (papá, cómo hacen la compra y van al cole en esa isla??) y mil rincones espectaculares. El día no acompañaba pero, por lo menos, pudimos disfrutar las vistas.
A las 13:10 cogimos el bus (y van tres) de Swarz Bay a Victoria, adonde llegamos casi a las 14:00, 6 horas después de salir de casa. En Victoria echamos cuatro fotos, dejamos las maletas en el lobby del Fairmont Empress (un superhotel victoriano de mucha categoría) y nos dimos una vuelta por su interior: qué salones, qué vistas, qué atención al cliente, QUÉ PRECIOS! Buscamos una cafetería más proletaria y nos tomamos todos algo calentito para coger fuerzas de cara a la segunda parte del viaje.
A las 17:00 cogimos el segundo ferry para ir de Victoria a Seattle. Las vistas eran chulas pero ya no íbamos entre islas y el día seguía sin acompañar. Tuvimos, eso sí, la suerte de que nos tocaron unos abueletes de compañeros de mesa (sí, teníamos mesita y todo) que nos tuvieron entretenidos entre historias, juegos de cartas, trucos de magia de Carmen... Antes de las 8 ya estábamos en Seattle. Pasamos el control de aduanas sin casi preguntas (y eso que llevábamos mil documentos por si acaso) y recorrimos Seattle a deshoras. Pasamos por el Pike Market de noche (queda pendiente para la próxima visita) y tomamos el tren, Y VAN TRES!!!, hasta nuestro hotel. A las 22:00 llegamos a nuestra habitación y, como imaginareis, besamos la cama.
Y éste es el relato de nuestro recorrido Port Coquitlam-Vancouver-Victoria-Seattle tres buses, otros tantos trenes y dos ferries después. Conseguimos doctorarnos en transporte público con nota. Por cierto, hay un tren que en dos horas y media va de Vancouver a Seattle por 30 dólares ida y vuelta, pero con nuestra visa sólo podíamos entrar, supuestamente, por agua o por aire. En aduanas nos dijeron que sí podemos entrar en los Estados Unidos en tren, pero en la página de internet de la embajada dejaban muy clarito que no. MECACHIS!!! Bueno, que ya conocemos los ferries, los buses, las islas del canal, a dos abuelillos mú graciosos, a... El que no se consuela es porque no quiere!
Todo ocurrió el pasado lunes, 21 de marzo. Nos levantamos a las 6:30 (qué pereza!) y a las 8:10 ya estábamos subidos en nuestro querido bus 159. Media hora después cogíamos el SkyTrain rumbo a Downtown, donde cambiamos a la otra línea del SkyTrain rumbo al aeropuerto. A ver, los que vais a venir a visitarnos en abril y mayo (van a ser dos meses moviditos) ya podéis coger apuntes porque no me gusta repetir mil veces las cosas, QUEDA CLARO??? En Bridgeport (una parada del SkyTrain) nos bajamos para coger el segundo bus de la mañana en dirección a Tsawwassen, el pequeño puerto de donde se toman los ferries. Bueno, punto y aparte porque me estoy cansando con tanto viaje.
Sin tiempo que perder, del bus enlazamos directamente con el ferry de las 11:00 a Victoria (Isla de Vancouver). Las peques estaban emocionadas. El recorrido del ferry es impresionante entre islas preciosas, cabañas de madera (papá, cómo hacen la compra y van al cole en esa isla??) y mil rincones espectaculares. El día no acompañaba pero, por lo menos, pudimos disfrutar las vistas.
A las 13:10 cogimos el bus (y van tres) de Swarz Bay a Victoria, adonde llegamos casi a las 14:00, 6 horas después de salir de casa. En Victoria echamos cuatro fotos, dejamos las maletas en el lobby del Fairmont Empress (un superhotel victoriano de mucha categoría) y nos dimos una vuelta por su interior: qué salones, qué vistas, qué atención al cliente, QUÉ PRECIOS! Buscamos una cafetería más proletaria y nos tomamos todos algo calentito para coger fuerzas de cara a la segunda parte del viaje.
A las 17:00 cogimos el segundo ferry para ir de Victoria a Seattle. Las vistas eran chulas pero ya no íbamos entre islas y el día seguía sin acompañar. Tuvimos, eso sí, la suerte de que nos tocaron unos abueletes de compañeros de mesa (sí, teníamos mesita y todo) que nos tuvieron entretenidos entre historias, juegos de cartas, trucos de magia de Carmen... Antes de las 8 ya estábamos en Seattle. Pasamos el control de aduanas sin casi preguntas (y eso que llevábamos mil documentos por si acaso) y recorrimos Seattle a deshoras. Pasamos por el Pike Market de noche (queda pendiente para la próxima visita) y tomamos el tren, Y VAN TRES!!!, hasta nuestro hotel. A las 22:00 llegamos a nuestra habitación y, como imaginareis, besamos la cama.
Y éste es el relato de nuestro recorrido Port Coquitlam-Vancouver-Victoria-Seattle tres buses, otros tantos trenes y dos ferries después. Conseguimos doctorarnos en transporte público con nota. Por cierto, hay un tren que en dos horas y media va de Vancouver a Seattle por 30 dólares ida y vuelta, pero con nuestra visa sólo podíamos entrar, supuestamente, por agua o por aire. En aduanas nos dijeron que sí podemos entrar en los Estados Unidos en tren, pero en la página de internet de la embajada dejaban muy clarito que no. MECACHIS!!! Bueno, que ya conocemos los ferries, los buses, las islas del canal, a dos abuelillos mú graciosos, a... El que no se consuela es porque no quiere!
martes, 22 de marzo de 2011
FABADA A TUTIPLEN!!!
Hola mundo! Después del regalo inesperado de nuestras amigas Marta y Ana (un paquete con productos asturianos) no nos quedaba otro -sabroso- remedio que preparar una fabada el domingo 13 para todos nuestros amigos canadienses. Primero engañamos a nuestra sufrida casera, Santa Liesa, y a su novio Dave. Luego convencimos a Lolita e Isabel, dos barcelonesas que se apuntan a un bom
bardeo. Por último, repescamos a ultimísima hora a Norma, nuestra antigua casera, y le faltó tiempo para venir. Asturias tiene un tirón...
Los invitados fueron llegando y empezamos a picotear quesos asturianos regados con Rioja (eso sí que es maridaje, y lo demás tonterías). Lolita se retrasaba (se le habría olvidado?) y la llamé varias veces por si acaso, pero nada. Casi una hora, varias tapas de queso y una botella de vino más tarde llegó toda atribulada: Ay, que se me ha olvidado cambiar la hora!!! Nos reímos todos al unísono y la disculpamos de inmediato porque... venía armada con uno de sus impresionantes brazos de gitano. Como para reñirle!!!
El menú fue muy de andar por casa: ensalada, tortilla de patata, cebollitas escabechadas y la consabida fabada. Todos probaron de todo menos Liesa la morcilla (eso es sangre, no?? Puag!) Ya sabéis, el choque cultural.
bardeo. Por último, repescamos a ultimísima hora a Norma, nuestra antigua casera, y le faltó tiempo para venir. Asturias tiene un tirón...Los invitados fueron llegando y empezamos a picotear quesos asturianos regados con Rioja (eso sí que es maridaje, y lo demás tonterías). Lolita se retrasaba (se le habría olvidado?) y la llamé varias veces por si acaso, pero nada. Casi una hora, varias tapas de queso y una botella de vino más tarde llegó toda atribulada: Ay, que se me ha olvidado cambiar la hora!!! Nos reímos todos al unísono y la disculpamos de inmediato porque... venía armada con uno de sus impresionantes brazos de gitano. Como para reñirle!!!
El menú fue muy de andar por casa: ensalada, tortilla de patata, cebollitas escabechadas y la consabida fabada. Todos probaron de todo menos Liesa la morcilla (eso es sangre, no?? Puag!) Ya sabéis, el choque cultural.

A los postres llegó Isabel y entre todos dimos cuenta del brazo del gitano (pobretico). Norma echó mano de sus mil batallas y de su particular gestualidad y nos reímos un rato largo. Lástima, se tuvo que ir la primera porque, para variar, se marchaba al dia siguiente de viaje (esta vez sólo a Montreal, normalmente termina en cualquier país del globo). Dave y Liesa también se despidieron y nos quedamos los cuatro españolitos a rajar y rajar hasta las mil. Menudos cuatro, nos quitamos la palabra.
Y las niñas? Carmen en su línea, contando sus historias y mandando callar a unos y otros (es una mandurruchona); Ana, AY!!!, empezaba su semana horribilis con fiebre altísima y dolores varios, así que ni se levantó del sofá en todo el día. Hasta el miércoles por la tarde no fue personita. Pero ésa es otra historia...
Y las niñas? Carmen en su línea, contando sus historias y mandando callar a unos y otros (es una mandurruchona); Ana, AY!!!, empezaba su semana horribilis con fiebre altísima y dolores varios, así que ni se levantó del sofá en todo el día. Hasta el miércoles por la tarde no fue personita. Pero ésa es otra historia...
jueves, 10 de marzo de 2011
II Parte. Happy Birthday Week.
A Perfect Day, A Perfect Weekend.
Esto de hacerse mayor tiene sus ventajas, puedes celebrarte cuantas veces quieras, de la forma que quieras y con quien quieras. Aunque empiezo a preguntarme cómo voy a superar lo de este año, porque, ya sabéis... una vez que te acostumbras a lo bueno es muy dificil volver atrás. Así que ya podéis empezar a pensar en lo que vamos a hacer para el próximo "crisaversario".
El caso es que tras el super-regalazo de mis asturianas favoritas había que hincarle rápidamente el diente a los quesos. El viernes 4 de marzo teníamos ya prevista una cena con nuestras hadas madrinas españolas, Lolita e Isabel, momento perfecto para abrir la caja de pandora de los aromas con ese estupendo Cabrales que venía en la caja. Para variar, ellas llegaron a casa con las manos llenas, no hay forma de que simplemente se presenten a cenar. Lolita trajo dos postres de concurso: un brazo de gitano que no se lo salta un idem, y un postre de chocolate y fresas de tres pisos de altura para zambullirse en él. Isabel apareció con varias bandejas de sushi que cayeron a toda velocidad, aunque la verdadera estrella de la noche fue... el GAMONEDO. Estaba para ponerle un piso. Lo que me duele decir estaba, porque NOS LO HEMOS COMIDO, buuauauuauuauauua. Lágrimas de cocodrilo porque lo suyo lo hemos disfrutado.
Tras la estupenda cena, a la que por cierto Ana faltó porque tenía una super noche de skate-pizza-movie que no iba a cambiar por una cena con unos padres a lo que tiene muy vistos, nos preparamos para la que se nos venía encima al día siguiente: POT-LUCK PARTY.
No me voy a enrollar de nuevo con la loca fiesta multicultural y multiracial, porque lo teneis CASI todo en otro post.
Y llegó el esperado día, ese día en el que me disponía a dejar un 5 para estar más cerca de un 5 mucho mayor, más importante y significativo. !Qué cerca está ya el medio siglo! Glup!
Tillat y Farooq habían diseñado un día completo para mí, el Día Perfecto!!! El plan era salir prontito el domingo de casa, siempre después de nuestras tortitas y MIS REGALOS: toda una colección de libros, comedias escritas por mujeres y sobre mujeres, perfecto; y un precioso fular que Ana escogió para mi y acertó de pleno. ¡Me encanta!
Cogimos nuestro bus 159, nuestro SkyTrain a Waterfront, nuestro SeaBus a Longsdale Quay y allí nos esperaban nuestros super-anfitriones Tillat y Farooq que nos llevaban en
su coche a Horseshoe Bay, una preciosa bahía desde la que se puede coger el ferry para ir Bowen Island.
El sol acompañó durante toda la mañana y a la orilla de la bahía nos esperaban, como expuestas en un acuario, docenas de estrellas de mar de 5, 10, 15, 17, 22 brazos!!! Todo un espectáculo. Comimos fish and chips, en un chino! y nos llevaron hasta una preciosa playa, con isla y todo a la que se podía acceder por un puente de piedras que quedaba al descubierto con la marea baja.
De allí nos fuimos a su casa a preparar la cena. Una deliciosa cena paquistaní, con daal, tandoori chicken a la parrilla y un haval (dulce) hecho con zanahorias, cardamomo, azucar y leche en polvo, del que hemos tomado buena nota de la receta.
Por si fuera poco, Heba, su hija apareció en casa para quedarse con las niñas mientras nosotros cuatro nos ibamos al cine, al cine!!! La versión de Barney fue la película elegida y fue un acierto porque es una buena cinta y, además, canadiense.
Volvimos a recoger a las fieras y los Khalid, no contentos con todo lo que ya habían hecho, sacaron una tarta de queso con 2 velas (que discretos ellos) y me regalaron un precioso colgante con un Innusuk, el hombrecillo de piedras que es la imagen de Vancouver. Sin palabras, incapaces de agradecerles el día que nos habían brindado, nos metieron en su coche antes de que pudieramos negarnos y nos trajeron, directos, de vuelta a casa.
¿Será verdad lo del karma? porque todavía no encontramos explicación a tanta hada madrina que se nos aparece en Canadá, o será que viven todas en el Norte?
Os dejo con las fotos para que os entretengáis un rato.
Esto de hacerse mayor tiene sus ventajas, puedes celebrarte cuantas veces quieras, de la forma que quieras y con quien quieras. Aunque empiezo a preguntarme cómo voy a superar lo de este año, porque, ya sabéis... una vez que te acostumbras a lo bueno es muy dificil volver atrás. Así que ya podéis empezar a pensar en lo que vamos a hacer para el próximo "crisaversario".
El caso es que tras el super-regalazo de mis asturianas favoritas había que hincarle rápidamente el diente a los quesos. El viernes 4 de marzo teníamos ya prevista una cena con nuestras hadas madrinas españolas, Lolita e Isabel, momento perfecto para abrir la caja de pandora de los aromas con ese estupendo Cabrales que venía en la caja. Para variar, ellas llegaron a casa con las manos llenas, no hay forma de que simplemente se presenten a cenar. Lolita trajo dos postres de concurso: un brazo de gitano que no se lo salta un idem, y un postre de chocolate y fresas de tres pisos de altura para zambullirse en él. Isabel apareció con varias bandejas de sushi que cayeron a toda velocidad, aunque la verdadera estrella de la noche fue... el GAMONEDO. Estaba para ponerle un piso. Lo que me duele decir estaba, porque NOS LO HEMOS COMIDO, buuauauuauuauauua. Lágrimas de cocodrilo porque lo suyo lo hemos disfrutado.
Tras la estupenda cena, a la que por cierto Ana faltó porque tenía una super noche de skate-pizza-movie que no iba a cambiar por una cena con unos padres a lo que tiene muy vistos, nos preparamos para la que se nos venía encima al día siguiente: POT-LUCK PARTY.
No me voy a enrollar de nuevo con la loca fiesta multicultural y multiracial, porque lo teneis CASI todo en otro post.
Y llegó el esperado día, ese día en el que me disponía a dejar un 5 para estar más cerca de un 5 mucho mayor, más importante y significativo. !Qué cerca está ya el medio siglo! Glup!
Tillat y Farooq habían diseñado un día completo para mí, el Día Perfecto!!! El plan era salir prontito el domingo de casa, siempre después de nuestras tortitas y MIS REGALOS: toda una colección de libros, comedias escritas por mujeres y sobre mujeres, perfecto; y un precioso fular que Ana escogió para mi y acertó de pleno. ¡Me encanta!
Cogimos nuestro bus 159, nuestro SkyTrain a Waterfront, nuestro SeaBus a Longsdale Quay y allí nos esperaban nuestros super-anfitriones Tillat y Farooq que nos llevaban en
su coche a Horseshoe Bay, una preciosa bahía desde la que se puede coger el ferry para ir Bowen Island.El sol acompañó durante toda la mañana y a la orilla de la bahía nos esperaban, como expuestas en un acuario, docenas de estrellas de mar de 5, 10, 15, 17, 22 brazos!!! Todo un espectáculo. Comimos fish and chips, en un chino! y nos llevaron hasta una preciosa playa, con isla y todo a la que se podía acceder por un puente de piedras que quedaba al descubierto con la marea baja.
De allí nos fuimos a su casa a preparar la cena. Una deliciosa cena paquistaní, con daal, tandoori chicken a la parrilla y un haval (dulce) hecho con zanahorias, cardamomo, azucar y leche en polvo, del que hemos tomado buena nota de la receta.
Por si fuera poco, Heba, su hija apareció en casa para quedarse con las niñas mientras nosotros cuatro nos ibamos al cine, al cine!!! La versión de Barney fue la película elegida y fue un acierto porque es una buena cinta y, además, canadiense.
Volvimos a recoger a las fieras y los Khalid, no contentos con todo lo que ya habían hecho, sacaron una tarta de queso con 2 velas (que discretos ellos) y me regalaron un precioso colgante con un Innusuk, el hombrecillo de piedras que es la imagen de Vancouver. Sin palabras, incapaces de agradecerles el día que nos habían brindado, nos metieron en su coche antes de que pudieramos negarnos y nos trajeron, directos, de vuelta a casa.
¿Será verdad lo del karma? porque todavía no encontramos explicación a tanta hada madrina que se nos aparece en Canadá, o será que viven todas en el Norte?
Os dejo con las fotos para que os entretengáis un rato.
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